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Santa Cruz de La Palma

Santa Cruz de La Palma es la capital de la isla de San Miguel de La Palma, está adscrita administrativamente a la provincia de Santa Cruz de Tenerife, en el Archipiélago Canario (España). Fue fundada el 3 de mayo de 1493 con el nombre de Villa de Apurón sobre una playa situada en una bahía que hacía de puerto natural. Posteriormente, y ya como Santa Cruz de La Palma, el rey Felipe II le concedería el título de Muy Noble y Leal. Dentro de la propia isla se conoce a la capital como La Ciudad (norte de la isla) o La Palma (Valle de Aridane).

VISITAS RECOMENDADAS


La Calle Real.

Desde el Puerto a La Alameda (calles O'Daly y Pérez de Brito) discurre de forma paralela al rompiente marino la Calle Real. Sus pulidos adoquines nos cuentan lo intensa que ha sido la historia en esta capital isleña. Constituye la arteria principal de la ciudad y un punto de encuentro para los ciudadanos palmeros. Fue elegida por muchas familias adineradas (castellanas, portuguesas, flamencas, genovesas...) para asentar sus casonas y palacios entre los siglos XVI y XVIII. La importancia comercial de entonces impregnó a la ciudad de una vida sociocultural que se trasluce en la importancia del patrimonio legado. Los edificios más representativos del poder civil y religioso se dan cita en esta calzada de zaguanes abiertos, llamativas aldabas y grandes ventanas.


Castillo Real de Santa Catalina.

La fortaleza de Santa Catalina se ubica cerca de La Alameda, en los límites de la Avenida. Los gruesos muros de piedra abrazan este Monumento Histórico Nacional, que formó parte del cinturón defensivo que protegía la ciudad. Carlos V autorizó al ingeniero italiano Leonardo Torriani a proyectar el trazado del castillo (1585) que repelió los ataques de piratas y corsarios que asediaban al Archipiélago. Entre sus jardines se encuentra la escultura del artista canario Chirino alusiva a los vientos alisios.


Avenida de Los Balcones

Santa Cruz de La Palma se aferra a las pendientes del terreno adoptando un trazado urbano escalonado, jalonada de callejuelas que nos conducen por rincones con el encanto marinero de una ciudad que mira hacia el mar. A la vera del Océano camina la antigua calle de La Marina; las aguas salpican de sal a los visitantes que fotografían las balconadas superpuestas de la avenida. Antaño fueron relegadas a las fachadas traseras de importantes casonas de la calle Real, hoy son bellos miradores privilegiados, tallados en madera, pintados deverde monte, cerrados con discretas celosías o acristalados.


Plazas emblemáticas.

Con curiosidad y pausado andar deberíamos visitar las numerosas plazas y rellanos donde las aceras se hacenanchas a la sombra de una ermita o una fuente. Como centro neurálgico de la ciudad está la Plaza de España,arropada por el Ayuntamiento y la Parroquia del Salvador, que constituye el conjunto arquitectónico renacentista más importante del Archipiélago. Las desgastadas escalinatas nos conducirán al barrio alto de San Sebastián, el convento de Santo Domingo y la pequeña ermita de San Telmo. El regio empedrado de la calle real nos invita a conocer la Plaza de Lo Divino, la cantarina fuente de la Placeta Borrero, culminando en la fresca Alameda. No son álamos sino laureles de indias los que dan sombra a la entrañable escultura del "enano danzarín". Desde aquí proseguimos a la iglesia de San Francisco, del siglo XVI, en cuyo claustro se encuentra el Museo Insular. En la Plaza confluyen la Escuela de Música y el Centro Artesano de San Francisco.


Iglesias y ermitas.

Hace 500 años los monjes franciscanos y dominicos tocaron tierra palmera, construyeron sus monasterios y las modestas ermitas se multiplicaron con el paso de los siglos. En honor a San José, San Sebastián, San Telmo se conservan estos pequeños santuarios de una sola nave con el encanto de entonces. Las iglesias fueron tomando porte y los diferentes estilos artísticos se dejaban sentir en las portadas y hermosos retablos. Las gruesas paredes blancas y la sillería de basalto gris son características comunes de la arquitectura tradicional canaria. Las parroquias de San Francisco, El Salvador, Santo Domingo, La Encarnación, Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores, el Santuario de Las Nieves... encierran un vasto patrimonio de pintura e imaginería gótico - renacentista de primer orden. El trueque de azúcar y vino por obras de arte flamenca proliferan en el siglo XVI; en el XVII, los artífices palmeros tienen una técnica barroca con estilo propio lleno de influencias portuguesas, flamencas, andaluzas, mudéjares y americanas. De exquisitas y complicadas se podrían definir las techumbres que cubren las naves y capillas de nuestros edificios religiosos. Las figuras geométricas se tallas en regias maderas de tea con ingenio y arte de tradición mudéjar.


El Barco de La Virgen.

Los mástiles del Santa María despuntan sobre los árboles de La Alameda. Réplica de la carabela colombina que cada cinco años, durante la celebración de La Bajada de La Virgen de Las Nieves, despliega sus velas y cobra vida dialogando con el castillo situado en la Encarnación, al otro lado del barranco. La estatua de bronce del Enano, desde la plaza, presencia la riña fingida entre la nave y el castillo; sus cañones se disparan estremeciendo cada lustro este rincón palmero con especial sabor festivo. En su interior se aloja el Museo Naval.


Santuario de La Virgen de Las Nieves.

Para acceder al Santuario situado a las afueras de la Ciudad, podríamos hacerlo a través del antiguo camino del Planton; encontraremos el Castillo de La Virgen y lo que fue la primera iglesia del Municipio, la Encarnación. La joya más preciada en el recinto mariano es la imagen de terracota policromada de estilo gótico, que debe su nombre, según cuenta la tradición, a que apagó con la nieve el fuego de un volcán. Dicen que los aborígenes ya veneraban, antes de la Conquista, a la que es hoy la Patrona de la Isla. A esta pieza de apenas medio metro, del siglo XIV, el pueblo palmero le rinde especial devoción. Cada cinco años desciende, en su baldaquino, desde su Santuario hasta la parroquia del Salvador. En su interior, el Santuario, exhibe un Museo Sacro.


Parque Natural de Las Nieves.

La orografía insular nos vuelve a sorprender en esta área natural donde la mano del hombre apenas se ha dejado sentir. La espectacular geomorfología acoge singulares ecosistemas de fauna y flora de gran valor ecológico. Los barrancos santacruceros de Quintero, El Río, La Madera y Dorador forman parte del Parque Natural de Las Nieves, de 5.090 has de extensión. El hombre ha sabido aprovechar el agua que alimenta este vergel, creando una red de canales, puentes, galerías excavadas, molinos de agua, El Electrón (primera central hidroeléctrica de Canarias)... Todo una cultura en torno al líquido elemento, de la cual extraemos la divulgada estampa de los Molinos de Bellido, localizada en este espacio protegido.

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